Hace unos días platicaba con una tía que me contó algo: cuando su hija y su esposo se quedaron sin trabajo,hace ya un tiempo, se les ocurrió poner un negocio, decidieron vender pozole, mis tíos (sus papás) les ayudaban, y vendían muy bien, cada vez tenían que preparar mas pozole por que no les era insuficiente, tuvo éxito el negocio ¿qué hicieron? lo cerraron. Se fueron a seguir buscando trabajo, no encontraron, se les ocurrió vender tamales, la gente cada vez les pedía mas y les pedían que vendieran además las famosas guajolotas y atoles ¿qué hicieron? dejaron de venderlo.
Todo esto me lo contaba mientras yo me cagaba de la risa y le decía que como era posible que en pleno crecimiento de sus negocios, decidieran cerrarlos, a lo que me contestó: no hija es que imaginate, hacíamos 20 tamales, terminamos haciendo 70 ¿a dónde íbamos a llegar? ¿ a vender 200? no, imaginate, ¡qué flojera!. Yo no entendía a qué se refería, lo que todos queremos es que la gente nos pida mas y mas de nuestro producto, tener que incrementar la producción por que no nos damos abasto, pero ella me decía que no, que ellos no eran gente de negocios y que les daba flojera tener que trabajar mas, yo le comentaba que para eso pues podría ser que contrataran a alguien para que no se les juntara tanto trabajo aunque tuvieran que ganar menos, pero decía que a ella le daba flojera y miedo lidiar con empleados, y al final me dijo: mira, nosotros no somos gente de negocios hija, nosotros lo que queremos es trabajar y jubilarnos para después andar paseando, sin complicaciones, por que tener un negocio es muy desgastante y estresánte, yo no siento que valga la pena.
En ese momento pensé, como muchas otras veces, que sus razones me parecen válidas, lo que me platicaba no me lo decía por criticarme a mi o tratar de convencerme, sólo lo decía como experiencia, y repito que sus razones me parecieron válidas, si ellos no sienten que sea para ellos esta perfecto y enfrentarse a los retos de un negocio pues los apabullaba y hacían que cerraran inmediatamente, estuvo bien.
Finalmente trabajar para una empresa y alcanzar la jubilación también tiene su chiste, y eso no se hizo para mi.
Pero cuando dijo "yo no siento que valga la pena", me puso a pensar y divagando de aquí para allá recordé cuando una amiga me dijo que para que ponía yo un negocio, que era mucho riesgo, que la inseguridad estaba cañona y que por andar de ambiciosa iba a salir perdiendo, le pregunté que a que se refería con ambiciosa, me decía que por andar ambicionando tener mucho dinero iba yo a salir quedandome sin nada, inmediatamente le expliqué que mis razones no eran exclusivamente por dinero, ¡claro que quiero obtener ingresos! ingresos suficientes que me den para poder vivir de mi negocio, el como los administre o si me alcanzará para lujos o no ya es cosa de eso, de administración, pero no es mi única razón, lo hago por generar un proyecto de vida, por compartir un logro con mi esposo, por generar empleos, por incrementar (con un granito de arena) la producción mexicana, por incrementar (igual con un grano de arena) la exportación, por poder comprobar que ser mas humanitarios en el área de recursos humanos ayuda a la empresa y también a los empleados, por poder demostrar que no siempre y no todos los empresarios son los malos, los crueles de la película, los tiranos, yo al menos quiero ser otro tipo de empresaria.
Todas esas son mis razones, claro que pienso en el dinero, como todos, pero en la justa medida, lo necesario, no tengo ni hago un negocio por el único objetivo de tener dinero, tengo razones mas trascendentes y cuando pensé en eso y se lo platiqué a mi tía, terminé diciéndole con mucho orgullo y bien satisfecha, que si, que para mi claro que vale la pena.
Ella me apoyó.



2 comentarios:
=)
Bien dicen que cada cabeza es un mundo..
Tal vez nuestra mente sea más empresarial, mi marido es como tu tía, piensa que un negocio es mucho desgaste y no cree en ellos. Pero yo pienso que un negocio te puede dar una base económica y que conste que no hablo de hacerte millonario, sino en sacar dinerito simplemente.
Ahora que lo pienso, que bueno que no a todos se nos da eso de poner un negocio, tiene que haber un nicho para cada quien.
Usté échele ganas, vas por buen camino!
Estoy con la boca abierta con esta anécdota. Por un lado me asusta esa visión del mundo empresarial y por otro, agradezco que no todo mundo quiera tener una empresa, sería un canibalismo espantoso!
Yo también soy empresaria, tengo un salón de belleza en el DF y ha sido un trabajo fuertísimo, pero ha valido cada esfuerzo, y no hablo en términos monetarios -no todavía, sniff- sino en conocimientos. Especialmente que no importa si tenemos un trabajo en una multinacional o con un socio, si no nos vemos como autoempleados y aprendemos a vender los productos o servicios, no veo cómo se aportará valor agregado a ese esfuerzo, entrega e inversión que hacemos con nuestra vida.
Mucho gusto en conocer tu blog. Es una pena que no pueda seguirte (no hallo el botón).
Saludos,
Simone
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